martes, 28 de julio de 2020

LA SEGURIDAD, ANTE TODO...

Una obra en marcha y el propio Taller de Construcciones son ámbitos propicios para la ocurrencia de accidentes laborales con leves o graves secuelas.
Lamentablemente, abundan ejemplos de personas que sufrieron las consecuencias de siniestros. Citamos pérdidas de tiempo, días de trabajo, dinero, discapacidades y hasta la propia muerte, a raíz de eventualidades o torpes descuidos. Debemos concienciarnos y apostar por la saludable prevención antes que una dolorosa curación.
Es que... cuando sucede un accidente, ya no hay vuelta atrás...
Les proponemos una serie de consejos para disminuir el riesgo de accidentes laborales dentro del ámbito de la construcción.

Retirar del paso cualquier madera que contenga clavos con su punta sobresaliendo.
Acatar y conservar en rotundo estado la cartelería de seguridad.
Las escaleras deben tener un estado ideal de uso. Su apoyo será firme y seguro. El ángulo de inclinación será amplio. Sobresaldrán, al menos, un metro por encima del lugar de acceso.
No permitir el acceso de niños a la obra en construcción.
Servirse de andamios (tanto caballetes como tablas) libres de corrosión si fueran metálicos, o de descomposición en caso de madera. Correctamente armados con diagonales.
Al trabajar en las alturas, extremar las precauciones para evitar drásticas caídas, como por ejemplo no acercarse a los bordes o pararse en la punta del tablón de un andamio. La función del arnés es fundamental para el sostén del operario en caso de pérdida de verticalidad.
Ante tareas constructivas empinadas, es obligatorio el uso del casco de seguridad. Éste salvaguardará la cabeza en caso de caída accidental de algún objeto mediano.
Uso obligatorio de protección auditiva (tapones o auriculares) cuando el ruido sea manifiesto y dañino para el sistema auditivo.
Manipulación de materiales nocivos para la piel con guantes.
En presencia de polvillo de materiales dispersos en el área laboral, se recomienda el uso de barbijos especiales para evitar que el aire contaminado de impurezas ingrese a los pulmones.
Cuando hay un pozo y la claridad no abunda en ese lugar, es necesario cubrir a éste con una tapa resistente.
Los mangos de las herramientas manuales deben estar muy bien fijados. No manejar utensilios sin mango.
Doblar todos los alambres y las puntas de hierro que puedan herir o lastimar. En caso de hierros salientes, cubrirlos con una lata para impedir el “efecto cuchillo”.
Prescindir de botellas de vidrio dispersas en el piso, pues se rompen y los trozos quedan sueltos; reemplazarlas por descartables de plástico.
Cuando debe derruirse una habitación, debe comenzarse con el techo y continuar con los muros, de arriba hacia abajo. Utilizar puntales para sostener sectores en riesgo de derrumbe.
Para reducir a cero cualquier incidencia en nuestra vista, usar lentes antiparras.
Prestar mucha atención cuando se ejecutan faenas con palas, pues un mal uso de las mismas suelen acarrear lesionar en pies o piernas. Por ende, es obligatorio el uso constante de zapatos de seguridad.
Desconectar las máquinas eléctricas y apagar el tablero general de corte.
Las sogas que se destinan para subir baldes o latas con pesados materiales deben estar en excelente estado, alejando cualquier posibilidad de corte.
La electricidad es muy peligrosa y mortal: siempre se la debe cortar antes de comenzar un arreglo de estas características.
Evitar el uso de máquinas eléctricas en pisos mojados o húmedos; las mismas deben estar en apropiado estado de conservación. Cubra la unión de cables con cinta aisladora. No enchufe un conductor con las puntas peladas: siempre debe tener una ficha.
Limitar o restringir el uso del teléfono celular para evitar tontas distracciones.
No correr dentro del perímetro laboral; las diversiones desmedidas pueden convertirse en especies de “juegos con triste resultado”.


ORDEN E HIGIENE: PREMISAS IMPRESCINDIBLES

Mantener el orden y la higiene en el taller, o en cualquier ámbito laboral, es una premisa fundamental, tanto para impedir algún riesgo personal innecesario como así una insensata pérdida de tiempo a la hora de buscar herramientas. Se trata de un estilo de vida y trabajo del que nunca debemos soltarnos. Veamos algunos modelos a tener en cuenta:
Una vez que acabamos con la tarea de cada día, lavar con cepillo las herramientas impregnadas de material.
Desconectar de la red eléctrica la máquina mezcladora y asearla con prolijidad.
Guardar en su lugar cada una de las herramientas empleadas. Acto seguido, controlar la totalidad de las mismas.
Regar para no levantar polvillo y, posteriormente, efectuar un minucioso barrido por la zona laboral.
Colaborar mutuamente y fomentar el orden y la higiene: nadie puede permanecer al margen de esta importante tarea, no pocas veces devaluada.


HERRAMIENTAS MANUALES EMPLEADAS EN LA CONSTRUCCIÓN

Todo constructor debe valerse de herramientas manuales para llevar a cabo sus tareas habituales de manera eficiente. Algunas de las principales son las siguientes:

CUCHARA DEL ALBAÑIL O DEL CONSTRUCTOR


La cuchara de albañil, o simplemente cuchara, es la herramienta usada para manipular las distintas mezclas de la construcción, tal es el caso de mamposterías de elevación, concretos u hormigones. Indispensable para revocar o levantar paredes y para efectuar el “primer alisado” del revoque. Consta de una superficie lisa de acero forjado, llamada lomo, y un mango revestido en madera. No debe emplearse para cortar ladrillos. Al final de la tarea, debe ser lavada para evitar que el material, una vez seco, se adhiera al metal.

CUCHARÍN


El cucharín es una herramienta muy similar a cuchara, aunque de menores dimensiones y con su extremo terminado en punta. Es útil para determinadas situaciones en donde la cuchara, por su tamaño, no es factible de ser empleada.

PALA DE PUNTA


La pala de punta es una herramienta de hierro acerado con la que se realizan pozos, zanjas y movimientos de tierra de pequeñas y medianas dimensiones. Tiene una superficie cóncava y muy rígida. Por cuestiones de seguridad el cabo debe estar perfectamente adherido a la hoja metálica.

PALA ANCHA


Por sus propias características (superficie plana), la pala ancha es utilizada para la carga o descarga de materiales, para la extracción de tierra de zanjas u otras tareas afines. Al igual que la pala de punta, la hoja metálica debe estar fija al cabo de madera.

MAZA


La maza es un pequeño martillo con dos superficies machacadoras de idéntica forma (por lo general, cuadrada), junto a un cabo de madera, al cual debe estar perfectamente adherido. Son de metal acerado, aunque suelen ser de otros materiales, como ser de madera o goma dura. Se utiliza para golpear sobre otras herramientas o para romper algún material. Las más corrientes pesan entre 500 y 1.000 gramos.

CORTAHIERROS O CORTAFRÍO


El cortahierros, también denominado cortafrío, es un cincel de acero de extrema dureza y resistencia, capaz de soportar duros trabajos. Para cumplir su propósito, es impulsado por una maza. Fragmenta metal en frío, clavos, ladrillos u otros materiales. Ideal para llevar a cabo canalizaciones en paredes. Para una óptima eficacia, se lo debe mantener afilado.

PUNTA


La punta es una herramienta de acero rígido, en forma de clavo, de dimensiones variadas, aunque su tamaño oscila en unos 30 centímetros. Al igual que el cortahierros, es ejecutada por una maza. Muy usada para despedazar pequeños volúmenes de hormigón, quebrantar materiales tenaces o efectuar agujeros irregulares en muros.

MARTILLO CURVO DE OREJAS, O "SACACLAVOS"


El martillo curvo de orejas, comúnmente conocido como martillo del armador o sacaclavos, guarda dos funciones: la más común, introducir clavos en la madera; y, la restante, extraer un clavo empotrado en una tabla, que asoma su cabeza a través de su superficie, merced a sus orejas curvas y entreabiertas en forma de cuña.

FRATACHO O FRATÁS


El fratacho es un objeto plano de madera de aproximadamente un centímetro de espesor, sostenido por una agarradera, o empuñadura, empleado para aplanar y nivelar una superficie vertical u horizontal recién revocada o cargada de concreto, hormigón u otra mezcla. Una vez acabada la tarea con él, debe guardarse completamente limpio.

LLANA


La llana es muy similar al fratacho, diferenciándose de éste porque está constituida de una fina lámina metálica, acerada. Produce una terminación de características superiores. Sus bordes pueden ser lisos o dentados (como la que aparece en la fotografía adjunta), constituyéndose en una herramienta ideal a la hora de distribuir el pegamento en la colocación de piezas cerámicas, porcelanatos u otras similares. .

BALDE CON OREJAS, CANASTO O FUENTE


El balde con orejas, canasto o fuente, es un recipiente metálico y fuerte, en forma de cono truncado, con dos manijas en sus costados opuestos, usado para transportar materiales áridos, aglomerantes o líquidos. Ideal para volcarlos, luego, a la máquina mezcladora. Su capacidad es de 8 litros. Se los debe mantener en perfecto estado de higiene, apilándolos unos con otros.

BALDE COMÚN, CON MANIJA


En el aspecto morfológico, el balde común es un recipiente similar al canasto; no obstante, consta de una sola manija (o agarradera) que envuelve su parte superior. Pueden ser metálicos o de plástico (PVC). Los primeros son más duraderos, pero poseen un mayor peso propio y son más costosos. En cambio, los de plástico negro son más livianos y baratos, aunque su escasa resistencia hace que sean poco durables, rompiéndose enseguida. Idóneos para transportar mezclas elaboradas de un lugar a otro de la obra. Guárdeselo limpio de toda mezcla, pues si ésta endurece va a ser una tarea engorrosa extraerla de su superficie.

REGLA


La regla es una varilla rectangular rígida de madera, chapa, aluminio u otro metal, bien derecha, colocada y fijada en forma vertical, a plomo, que utilizamos por lo general para la construcción de muros. Igualmente es muy útil para nivelar superficies horizontales y convertirse en guías a la hora de llevar a cabo pavimentos o contrapisos.

PLOMADA


La plomada consta de una pieza metálica, en forma de cono, maciza y algo pesada. Cuelga de un hilo que atraviesa una pequeña chapa cuadrada (llamada chavetero), con un agujero en su parte central (ver imagen). El lado del cuadrado tiene la misma medida que el diámetro del cono. Sirve para la comprobación de correctas verticalidades.

NIVEL DE BURBUJA O “DE MANO”


El nivel de burbuja o “de mano” es una regla corta con pequeñas ampollas de vidrio con líquido coloreado y dos finas líneas negras, por lo general en tono verdoso, y una burbuja de aire. Se usa para comprobar si algo está horizontal (a nivel) o vertical (a plomo). Si está correctamente nivelado, la burbuja queda ubicada entre ambas marcas; en caso de desnivel, la burbuja se corre hacia la parte más alta. Se lo debe proteger de los golpes y del sol para que no pierda exactitud.

NIVEL DE MANGUERA


El nivel de manguera se nutre de la propiedad física de los vasos comunicantes: si llenamos bien una manguera con agua, ésta tendrá el mismo nivel en los dos extremos. Y si es transparente, podremos verlo. Ello nos servirá para nivelar dos puntos alejados entre sí. Debemos impedir que queden burbujas de aire dentro de la manguera; de ser así, hay que purgarla; o sea, retirar cualquier indicio de aire allí dentro.

CINTA MÉTRICA


La cinta métrica, también llamada ruleta, nos permite medir distintas dimensiones. Suelen ser de acero flexible y graduado. Las hay enrollables a manija o de enrollado automático. Sus longitudes oscilan entre 1 y 10 metros, aunque vienen de mayores extensiones (su cinta es de tela). Debemos evitar que se doblen.

TENAZA DEL ARMADOR


La tenaza del armador o del constructor consta de dos piezas de acero, movibles en torno a un eje, con una mandíbula que abre y cierra. Se la emplea para sujetar, romper o cortar alambres de atar o ligeramente más gruesos y, por ende, en la construcción de armaduras de hierro consignadas a estructuras de hormigón armado.

HACHUELA


La hachuela es la herramienta ideal para cortar ladrillos o para remover revoques en mal estado. De un extremo desgasta en forma vertical y, en el otro, en horizontal.

PISÓN


El pisón es una pesada y antigua herramienta manual. Dejándolo caer con fuerza una y otra vez, sirve para compactar un eventual suelo inconsistente, blando o esponjoso antes de verter la mezcla que lo cubra, sea ésta hormigón pobre u hormigón; de esta manera, queda constituida una base firme.

CARRETILLA


El fin primordial de la carretilla es el transporte de materiales o mezclas de peso considerable, de un lugar a otro dentro de la obra o taller. Su cuerpo es metálico aunque algunos vienen de PVC o plástico. Se mueve a través de una rueda (maciza o neumática) y es maniobrada merced a un par de asas o mangos.

MÁQUINA MEZCLADORA


La máquina mezcladora, herramienta muy difundida en la construcción, es empleada para la fabricación mecánica de distintas mezclas. Su motor puede ser eléctrico (monofásico o trifásico), o a explosión (dos tiempos, a nafta y aceite). Consta de un tambor de variadas dimensiones que gira en torno a un eje. Dentro del mismo hay unas paletas encargadas de batir el material árido, aglomerante y el agua. Una vez que la mezcla está “a punto”, se vuelca a un recipiente llamado batea (puede ser también una carretilla). Una vez concluida la tarea, debe ser lavada, teniendo la precaución de que quede completamente seca en su interior.


MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN

En la construcción son muchos, y de diversas aptitud y calidad, los materiales que se utilizan. Sin ellos, construir sería imposible. Son los empleados para llevar a cabo las distintas mezclas.
A los materiales más comunes podemos clasificarlos en:

Áridos. Sirven para reducir las fisuras que aparecen en la mezcla al endurecerse y dar volumen a la misma. Son granulares. Se encuentran aquí los distintos tipos de arena, piedra, cascote y polvo de ladrillo.
Aglomerantes. Así se denomina a los materiales que reaccionan en contacto con el agua, sufriendo un proceso que empieza por el fragüe; en otras palabras, adhieren o pegan. Claros ejemplos son el cemento, la cal, el yeso y el cemento de albañilería.
Agua. Otorga plasticidad a la mezcla para que ésta sea trabajable y provoca la reacción química que produce el fragüe. Debemos valernos de agua limpia, sin tierra, grasas, sales, detergentes, jabón o basura.
Aditivos. Se suele agregar al agua de la mezcla, por lo general para reforzarla. Pueden ser, entre otros, los hidrófugos (aumentan la impermeabilidad del hormigón), aceleradores de fragüe y mejoradores plásticos.

En líneas siguientes, brindamos una concisa explicación sobre algunos de los materiales empleados en la construcción.


ARENA


La arena es un material de origen natural. Consiste en partículas de piedra en forma de granos duros y pequeñas placas. Es empleado como agregado fino o mediano en la fabricación de mezclas para mamposterías de elevación, concretos y hormigones.
Proviene del desgaste natural de las montañas, arrastrado por los ríos serranos hacia otros lugares geográficos, algunos muy distantes. La arena se deposita en los lechos de los ríos, llamados playas, y es extraído a través de voluminosas máquinas, las dragas, limpiándosela luego. Dicha arena pasa a llamarse lavada.
En nuestra región existen dos clases principales de arena:
a) la gruesa, extraída por lo general de la cuenta del Río Ctalamochita (Tercero),
en la zona comprendida entre las localidades de Morrison, Ballesteros
y Villa María.
b) la fina (de tono amarillento, también llamada “arena del Paraná”).
Antes de ser usadas en las distintas mezclas o morteros, ambas deben ser limpiadas o tamizadas, en un proceso al cual llamamos zarandeado.
En la obra debemos cubrir la arena con bolsas o capas de ladrillos para que no se ensucie o se pierda por arrastre del viento o la lluvia.
La unidad comercial de la arena es el metro cúbico (m3).

PIEDRA


La piedra está encuadrada dentro de la clasificación de agregados gruesos. Es un material de origen natural, muy similar a la arena, pero de mayores dimensiones que la misma.
Uno de los tipos de piedra es el canto rodado. Se extrae del lecho de los ríos y tiene la particularidad de estar compuesto por piezas redondeadas por el desgaste ocasionado en el continuo rodar a través de los años y el permanente roce del agua (erosión hídrica).
Según la forma, también podemos encontrar la piedra de cantera o partida, con bordes y extremos más filosos, aunque conserva su origen natural.
Es uno de los ingredientes esenciales en la elaboración del hormigón.
Debemos acopiar la piedra alejada de la arena para que ambas no se mezclen.
La unidad comercial de la piedra es el metro cúbico (m3).

CAL


El óxido de calcio, comúnmente conocido como cal, es un aglomerante (o adherente) que se obtiene cociendo la piedra caliza en hornos adecuados.
Se la emplea en la ejecución de morteros o mezclas de baja a mediana resistencia, como por ejemplo para levantar muros capaces de soportar cargas tolerables, revoques y pegamentos de piezas graníticas.
Vienen tres clases de cal en el mercado:
La cal viva. Comerciada en forma de terrones y hasta en polvo (instantánea) de menor costo que otras, aunque requiere de un proceso llamado “apagado”, el cual es lento y a su vez riesgoso para los alumnos.
Cal en polvo, hidratada o aérea. Se expende en bolsas de 25 ó 30 kilos. Apta para elaborar la mezcla en forma directa, sin necesidad del engorroso y peligroso proceso de apagado.
Cal hidráulica. Posee la propiedad de endurecer dentro del agua. Es de poco uso y sólo se la destina a trabajos especiales.
Debemos tener presente que la cal corroe y oxida al hierro y a otros metales; por lo tanto, nunca debe estar en contacto con él, tanto en el acopio como en la mezcla misma.
La unidad comercial de la cal es el kilogramo (kg).


CEMENTO


El cemento fuerte es el material aglomerante, o adherente, más difundido y utilizado en la construcción moderna para la producción de hormigones, concretos y otras mezclas análogas.
De origen industrial, específicamente está diseñado para la ejecución de estructuras, productos de concreto y todo tipo de obras de extremada firmeza.
Por su adecuada formulación, mezclado con agua, el cemento fuerte endurece hasta adquirir gran resistencia y cohesión. Su resistencia prácticamente definitiva la alcanza a los 28 días de amasado; dicho proceso es conocido como fraguado.
La unidad comercial del cemento es el kilogramo (kg) o la bolsa, cuyo peso es de 50 kilos.
Durante su almacenamiento, la bolsa debe estar a cubierto, protegida de la humedad, depositándoselo sobre un entarimado aislante del suelo. No deben apilarse más de diez bolsas en forma vertical, para evitar así que el peso apelmace el cemento situado en la parte inferior.
Hay que tener muy en cuenta la fecha de vencimiento del cemento, impresa en una de las caras de la bolsa de papel de su envoltura. En caso de caducidad, éste deberá ser desechado inexcusablemente.


CEMENTO DE ALBAÑILERÍA

El cemento de albañilería es un producto de particularidad industrial, hoy por hoy muy popular en las labores corrientes de la construcción, a excepción de estructuras portantes (bases, columnas, vigas o losas).
Por su economía y practicidad, en estos tiempos se ha convertido en un sustituto ideal para la mezcla de cemento y cal, aunque para nada reemplaza al cemento Portland. Posee excelente plasticidad, óptimo rendimiento, requiere de un menor espacio de acopio y, a su vez, otorga mayor limpieza en obras y un mejor control de stock.
Como contiene cal en su constitución, las mezclas en las que está presente no deben estar en contacto con el hierro o demás metales.
La unidad comercial del cemento de albañilería es el kilogramo (kg) o la bolsa, cuyo peso es de 40 kilos.





MEZCLAS MÁS HABITUALES
DE LA CONSTRUCCIÓN

Entre las mezclas más comunes que se utilizan en la construcción, teniendo en cuenta el uso y proporcionalidad, podemos enumerar las siguientes:

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Hormigón de cascotes (también conocido como “hormigón pobre”). Empleado en la construcción de cimientos y contrapisos.
  • 1 parte de cal.
  • ¼ parte de cemento.
  • 4 partes de arena.
  • 6 partes de cascote.

Con cemento de albañilería:
  • 1 parte de cemento de albañilería.
  • ¼ parte de cemento.
  • 4 partes de arena.
  • 6 partes de cascote.

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Hormigón de piedra. Empleado en la ejecución de bases, columnas y vigas, losas y encadenados, losetas de patio.
  • 1 parte de cemento.
  • 3 partes de arena.
  • 3 partes de piedra.

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Concreto. Usado en alisados, dinteles, tomado de juntas, construcción de macetas.
  • 1 parte de cemento.
  • 3 partes de arena.

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Concreto con hidrófugo. Usado en capas aisladoras, azotados impermeables y carpetas hidrófugas.
  • 1 parte de cemento.
  • 3 partes de arena.
  • Material hidrófugo (según lo indicado por su fabricante).

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Mortero reforzado de cal (versión N° 1). Para la elevación de paredes de ladrillos comunes (de canto y de 15 cm de ancho), tabiques y paredes de ladrillo hueco.
  • 1 parte de cal.
  • ½ parte de cemento.
  • 3 partes de arena.

Con cemento de albañilería:
  • 1 parte de cemento de albañilería.
  • 5 partes de arena.

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Mortero reforzado de cal (versión N° 2). Para la elevación de paredes de ladrillos comunes (de 30 cm de ancho).
  • 1 parte de cal.
  • ¼ parte de cemento.
  • 3 partes de arena.

Con cemento de albañilería:
  • 1 parte de cemento de albañilería.
  • 7 partes de arena.

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Mortero reforzado de cal (versión N° 3). Para la elevación de paredes de bloques cerámicos.
  • 1 parte de cal.
  • 1/8 parte de cemento.
  • 3 partes de arena.

Con cemento de albañilería:
  • 1 parte de cemento de albañilería.
  • 5 partes de arena.

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Mortero reforzado de cal (versión N° 4). Para la elevación de paredes de bloques de hormigón.
  • 1 parte de cal.
  • 1 parte de cemento.
  • 6 partes de arena.

Con cemento de albañilería:
  • 1 parte de cemento de albañilería.
  • 3 partes de arena.

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Mortero reforzado de cal (versión N° 5). Destinado a revoques gruesos interiores y revoques gruesos exteriores.
  • 1 parte de cal.
  • 1/4 parte de cemento.
  • 3 partes de arena.

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Mortero reforzado de cal (versión N° 6). Para revoques finos.
  • 1 parte de cal aérea.
  • 1/8 parte de cemento.
  • 2 partes de arena.

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Mortero reforzado de cal (versión N° 7). Para la colocación de mosaicos y otras baldosas.
  • 1 parte de cal aérea.
  • 1/4 parte de cemento.
  • 3 partes de arena.

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Mezclas: Criterios a tener en cuenta.

Cualquier clase de mezcla se prepara combinando, juntos, los materiales y el agua hasta que quedan uniformemente distribuidos, formando una masa homogénea, de consistencia y color parejos.
Para obtener la mezcla elegida, hay que medir con exactitud la cantidad de cada material: utilizar como unidad de volumen de cada uno de los materiales recipientes de idéntica capacidad y llenarlos siempre hasta el mismo nivel.
El agua participa en el proceso de fragüe de los aglomerantes y da a las mezclas la plasticidad que permite su intención. Su exceso puede disminuir la resistencia de la mezcla: agregar de a poco. Si la mezcla es demasiado “seca” será difícil de manipular y los materiales no se unirán bien; en cambio, si queda demasiado húmeda, al evaporarse el agua quedarán pequeños poros (o huecos) y perderá resistencia.
No hay que preparar más mezcla que la que se podrá usar antes de que comience el fragüe de la cal o el cemento; comenzado éste, no hay que intentar ablandarla pues perderá resistencia.
Tiempos de comienzo de fragüe: Cemento, 2 horas. Cemento de albañilería, 3 a 5 horas. Cal hidráulica, 6 horas.

LA SEGURIDAD, ANTE TODO... Una obra en marcha y el propio Taller de Construcciones son ámbitos propicios para la ocurrencia de accidentes...